Ejercicios
DESCUBRIR A TU ESTRELLA
La propuesta de
Cielo es respiración, es el derecho a la vida, es la percepción de “capacidad para”, es intercambio, es deseo y sabiduría. Mientras Cielo es balance, orden, ponderación y control, a la vez, Cielo es símbolo y manifestación de lo infinito, de lo inabordable, de todo aquello que no podemos medir, que se nos escapa.
Cielo es amor desde el padre y hacia el padre. Cielo es vehemencia, trascendencia. Cielo es simbolismo. A pesar de ser la última puerta que cruzamos antes de llegar a la quietud, simbólicamente hablando Cielo es, que contrasentido, el Yang absoluto. Cielo es principio divino. Cielo es, geográficamente, “desde arriba”… Son tantos sus matices que merece la pena conectar con esta energía de vez en cuando y, especialmente, cuando el otoño está tocando a su fin, su momento más álgido.
Meditación
El día que decidas encontrar a tu estrella presta atención al tiempo. A cuanto espacio de tu vida dedicas a cada uno de tus quehaceres cotidianos. Intenta retener el cronograma de tus actos… Observa cuando tu tiempo se acelera, cuando se ralentiza, cuando, casi, se detiene… Durante todo el día, además, presta atención a tu respiración. Detente un par de veces al día simplemente a respirar, a conectar con tu respiración. Hincha tus pulmones, reten el aire unos instantes y luego, suéltalo suavemente. No hagas absolutamente nada más que respirar. Ésta es una fórmula infalible para “resetear” tu tiempo interno… Y de vez en cuando, conviene.
Por la noche, mientras mantienes esa atención hacia tus tiempos y ritmos vitales, sal de tu casa. Conduce, corre o camina, pero aléjate de los centros de población, de la luz artificial que tanto distorsiona nuestra salud y nuestra vida. Busca un espacio tranquilo, si puede ser en medio de un entorno natural y en lo alto de un pequeño monte, mejor aún.
Ahora siéntate tranquilamente en el suelo (acuérdate de abrigarte bien o directamente métete dentro de un saco de dormir) y respira durante unos minutos. Luego túmbate y deja que tus ojos vaguen tranquilamente por el cielo. Deja que la tenue luz de las estrellas de salude. No te concentres en ninguna en especial; haz como cuando llegas a una fiesta en la que hay mucha gente a la que conoces, los primeros minutos simplemente te dedicas a saludar a todo el mundo antes de centrarte a hablar con alguien en concreto.
Vé saltando de una estrella a la otra, no importa el orden, simplemente déjate llevar. Mírala, sonríe y luego, amablemente saluda a esa estrella. Dile, “Hola, cuanto tiempo sin verte…”
Puedes prolongar en este ir y venir de estrella en estrella todo el tiempo que te apetezca. Y cada vez que saludes a una estrella nueva. Después de decirle “hola” y de sonreírle, si te apetece, dile que quieres conectar con su energía, pregúntale si te permite respirar su energía. En tu corazón oirás su respuesta. Si te devuelve una respuesta clara, al estilo de: “claro, por supuesto, adelante. Estoy encantada de conectar contigo” no lo pienses más, centra tu mirada en ella y respira profundamente su rayo de luz. Permite que entre en tus pulmones su energía y desde allí, se extienda a todo tu cuerpo.
Luego, después de respirar varias veces, cuando te sientas lleno de esa energía estelar, dale las gracias y vé a saludar a otra estrella. Cuando sientas que ese ir y venir de estrella en estrella a concluido, relájate profundamente y centra tu pensamiento es todo ese cronograma de tiempos que has ido trazando a lo largo del día.
Cada uno de esos episodios, acciones, pensamientos ha consumido un cierto tiempo. Repasa mentalmente todos esos tiempos y asigna a cada uno de ellos una línea recta que lo represente. Si ahora unes todas esas las líneas, verás como mágicamente se convertirán en una escalera que empieza en tu corazón y sube hacia el cielo. Permítete unos instantes para visualizar claramente esa escalera. Respira esa imagen, refuérzala poco a poco. Observa como con cada respiración, esa escalera adquiere entidad y consistencia. Sigue respirando y verás como esa escalera se transforma en una rampa, y luego la rampa en un camino, y finalmente el camino, se convierte en una línea de conexión que desde tu corazón se dirige directamente hacia una estrella. Esa es tu estrella.
Ahora ya sabes el protocolo, primero sonreír, luego decir “hola”, y finalmente pedir permiso para conectar con su energía… Una vez hayas establecido contacto, simplemente relájate, centra tu mirada en su luz, respira tranquilamente y escucha tu corazón…. Que se habrá convertido en un pequeño altavoz que te permitirá oír la voz de tu estrella en tu interior.
Habla con tu estrella. Seguro que tiene muchas cosas para contarte… Haz como cuando reencuentras a un amigo después de mucho tiempo, empieza despacio, respira, relájate y con suavidad envíale una pregunta y quédate unos momentos en silencio. Céntrate en tu corazón y oirás su respuesta.
Las estrellas son las células de nuestro universo. En ellas reside el poder, la sabiduría y el orden. La comprensión paulatina de su energía es una analogía que nos acerca directamente hacia la comprensión de nuestro propio microuniverso donde cada uno de nosotros es un gran conjunto de células flotando en el espacio de nuestro cuerpo.
Joan

0 comments:
Publicar un comentario en la entrada